El Poeta de la Luz
El Heredero del Sol
Ando errante por el mundo
Aterradoramente solo
Golpeando las paredes y los muros
Soñando ser anillo de Saturno
Y con el alma a cuesta.
Ando errante por el mundo
Con unas ganas de morderme las ganas
Con el espanto auscultando mis espaldas
Comiéndose los espejos anaranjados
Y los silbidos de un fantasma
Pretendo ser esfinge de plata
E hibernar junto a insectos de carne
¡Oh, Sueño mío!
Y a la orilla de un río, ahogado en llanto
Convertirme en voluntario de mártires
Convertirme en el filo de una espada.
Pretendo ser yo, el elegible,
El que hablaba y escribía del amor
Sobre corales de fuego,
El hombre de cinco cabezas,
El Ave Fénix,
El verdadero heredero del Sol.
Aquí
Aquí me tienes hablando de ti
Ante la luz tenue que dejaron las golondrinas
sobre una cuerda de violín.
Escucha a los cascabeles de bronce, tiritando en medio de la noche
Y concíbeme despierto,
Tejiendo lágrimas sobre triángulos de sales
Y Amarrado a los tobillos del viento.
Aquí me tienes hablando de ti
Conversando con fantasmas desgarrando el aserrín
Y pájaros ebrios caminando sobre el zinc, buscando los espejos.
Bajo lunas plateadas derritiéndose en las aguas de los techos
Y un ejército de monos crucificado en el horizonte
Atravesado por agujas de relojes.
Si tan sólo supiera que eres humana, correría;
Huiría en este preciso instante
Y como un anuro desquiciado bebiera el alba, de paso,
Si llegase a amanecer.
Si tan sólo supiera que no comes universos
Y Que eres de carne y hueso
Trataría de olvidarte, de arrancarte de mi ser,
Creería en el sosiego que se cuela por la vida
Si tan sólo supiera quién soy, ¿quién sería?
Aquí me tienes hablando de ti
Y no hay sauces transparentes danzando con seres acuáticos,
Ni soles amamantando la esperanza,
Ni duendes crepusculares escondiendo sus tesoros,
Ni sirenas verdes cantando en pleno día,
Ni cíclopes gigantescos, jugueteando con los arcoiris del colmo
Mas sin embargo, no estoy solo,
Porque hay amor.
Aquí me tienes hablando de ti
Aquí, donde hice cosas grandiosas
Aquí, donde crecí junto al almendro
Aquí, donde me deshice en llanto y consumí en pena
Aquí, donde tropecé infinitas veces
Y Thanatos no era Thanatos
Aquí, donde te escribiré por última vez
Espero me comprendas algún día.



